CORBERA MON AMOUR
Vista de Corbera la que era “Plaza España” ahora del “Milenari”
Corbera
fue nuestro pueblo de veraneo, un lugar maravilloso que conocimos en el mejor
momento, Corbera era un símbolo de
libertad. Todo el día lo pasábamos en la calle, siempre había cosas que hacer.
En la época de la “Casa de la Era” la vida era sencilla, piscina día si día no,
bici día si día no ¹*, clases de latín, francés y mates, día si día no...
Juanjo bajando por el circuito de ciclicross de “Las Cuevas”
Pero si creéis que por lo de día si día no la vida allí era monótona, de eso nada. Empezaba el verano por San Juan con los volcanes, unos montículos de arena que llenábamos de petardos y toda clase de combustibles esperando una catástrofe que nos diese de que hablar el resto del verano, después seguíamos con la caza de “chicharras” unos insectos monstruosos con aspecto de mosca gigante, que cantaban sin parar; que creo que es una plaga que al parecer aparece cada 16 años. Bueno pues después de cazarlas, enjaularlas y exhibirlas, con la crueldad que caracteriza a la chiquillería... les prendíamos fuego ante el estupor general. Otro momento era el de las cabañas que eran autenticas “fabelas” precursoras del movimiento de la reutilización, tan ecologista hoy en día, ya que cualquier basura servía para cubrir la estructura de caña. Las cabañas acababan víctimas de una guerra fratricida, hermanos contra hermanos enfrascados en una lucha que terminaba con toda aquella basura por el suelo uno llorando y muchos riéndose haciéndole burla.
A
esta etapa seguía la de los arcos y flechas esta duraba desde que construíamos
los arcos con una rama recta de olivo y un alambre y las flechas con caña de
plumero y alambre en la punta, hasta que conseguíamos atravesar el campo de
fútbol de punta a punta. Así y casi sin darnos cuenta pasábamos por las
cometas, recuerdo la que cosió la abuela
Concha a Joaquín y que este lió
con los cables de la luz y dejo a oscuras el pueblo. Las canicas (…chivas, pie
bueno, tute, retute y güa), churro, mediamanga, mangotero , escondite en las
obras saltando desde un segundo piso a un montón de arena, etc.
Pero
también trabajábamos, hacíamos funciones de polichinelas, “El Eduardo” y yo a los muñecos, Joaquín y Fernando Lama,
cobro y vigilancia nuestro principales
espectadores, Gema, Norma, Silvia, “La
Ninon” mis hermanos pequeños, “Joancarlasasupa”,
“el Sergio” y “el Orlando”, “La Humbe”, “El Roe” y su hermana, “Juan Carlos el Tonto” y su Hermano
estos eran unos chavales que estuvieron allí un par de veranos y aunque eran de
Zaragoza se habían criado en Guinea... tenían cantidad de juguetes pero los dejaban poco con lo que se
ganaron nuestra antipatía, además “Juan
Carlos el Tonto” al que habían diseñado sus hermanos para la lucha, siempre
buscaba camorra, pero como era Tonto siempre le zurrábamos y a pesar que parte de su entrenamiento era
para resistir el dolor siempre iba
llorando a su madre que venia a pegar la bronca a la mía; El rata y el gorila, el resto de Lamas etc. Bueno todos estos por un “duro” tenían derecho a una
hora de función y una “chuche”. Con los pingües
beneficios producidos por estas facetas artísticas los dedicamos a
iniciarnos en el mundo de los “coktels” para ello cogimos la receta de uno que
salía en una revista:
1 parte de Whisky
1 parte de zumo de naranja
4 partes de horchata
Mézclese bien y sírvase muy frío.
Nos
fuimos a la bodega y como no vendían whisky a granel compramos un litro de coñac,
cuatro litros de horchata y como naranjas no había en verano, compramos diez
“flag golosina”, todo eso lo mezclamos en una garrafa… y a tomar, “la ley del
pobre, reventar antes que sobre” todos cantábamos las excelencias del brebaje y
acabamos con él, nadie se atrevió a afirmar que en realidad era repugnante, así
que al poco de terminar mientras estábamos, me imagino que en pleno efecto del
coma etílico empecé a vomitar, y todos los demás me acompañaron creando una
gran vomitada colectiva. Estuve años sin probar el coñac, la horchata y por
supuesto los flag.
Toñin, Ramón y el Nanu delante del 1500 recién estrenadito
Corbera
en aquella época era un pueblo sin agua potable en las casas, eso propició el
negocio del Tomás que con su carrito
hecho con una caja de fruta, repartía agua por las casas a cambio de una
propina, nosotros le acompañábamos y a cambio
de vez en cuando también nos caía una propinilla, pero lo mejor era que
nos enseñó la entrada a las cuevas de Sant Pons, nidos con huevos de pájaro, también
nos enseñó donde guardaban los barrenos de la cantera, el chuclador, etc. Pero
del Tomás lo mejor eran las
canciones, con voz de Joselito
“Tomasito, el pequeño ruiseñor de Corbera” nos deleitaba con sus trinos
incoherentes, las letras de las canciones eran más o menos así:
“Mi mama es la reina de Corbera
comete la sopa niña
a los camiones les duelen las ruedas
vamos a llorar riendo…”
Estas letras
nos hacían despiporrar y pedíamos canciones y mas canciones, pero el se
resistía haciendo del canto del Tomás un momento mágico.
El Tomas, era un tío de gran fantasía y con él no te
aburrías, una de las diversiones era
descubrir nuestro “dorado”, “la planta de regalisia” y así íbamos de un sitio a
otro chupando raíces de plantas con la boca llena de tierra, “pa vernos
matao”. El Juanín, El Andres, la Pili y la Tami, eran los hermanos. El
Andrés, que era muy malo, se peleó una vez con Joaquín y en venganza le tiro la
bici a la piscina vieja, apareció gracias a que mi madre un dia en el herrero
le explico que a su hijo le había desaparecido la bici a lo que el hombre le
dijo que en Corbera no había ladrones, que a lo mejor era en broma o una
venganza, mi madre le conto lo del Andrés y dio la casualidad que eran familia
así que al día siguiente apareció la bici. El Juanín era más busca vidas y muy
bueno en las carreras de carretones, ya que siempre encontraba las mejores
ruedas.
LOS PERSONAJES (por orden como me voy acordando)
Por la izquierda, el “Roe”, Ramón, Nanu, Juan Carlos Castañaga (vecino nuestro de Barcelona) y el Mozar en la era, las ventanas del fondo correspondían a las escuelas y en ese edificio vivían abajo la Sra. Madalena y su familia y los Lama
Los
LAMA, era una familia autentica,
vivían en el edificio de la Plaza España, antiguo ayuntamiento y en la época el
colegio nacional, para llegar a su casa en el ultimo piso era un laberinto, el piso era muy grande, y tenia
una terraza en el tejado, era una familia muy acogedora y nos lo pasamos muy
bien con ellos. Tenían al tío Quito que hacia gazpacho en un cueco muy grande
de madera, a nosotros nos hacia mucha gracia porque mientras lo hacia le tiraba
la ceniza del cigarro.
El padre trabajaba en la SEAT, hacia
bricolaje, le faltaban unos cuantos dedos, había sido militar y según contaba
su mujer durante la guerra había hecho un cuerpo a tierra sobre una mierda, por
eso creo que siempre estaba tan serio, pero si algún día lo pillabas de humor
era capaz de recitar de carrerilla “LA VENGANZA DE DON MENDO”. Era un
excursionista nato y de vez en cuando íbamos todos de excursión, eran caminatas
larguísimas y siempre se apuntaba el Tito (mi abuelo)
La madre la señora Lama, era gordita, siempre
estaba contenta, fumaba mucho y hacia chocolatadas, jugaba mucho con sus hijos
y contaba historias muy buenas. Cuando hablaban del padre era curioso por que
lo hacían como si fuese del jefe un poco a escondidas, y se cachondeaban un
poco de el.
Carlota era la hija mayor, muy simpática y
responsable, nos contaba historias de adolescente nos recomendaba libros como
“Cierto olor a podrido” o “el diario de
Sara” que en aquella época nos marcaron, cantaba canciones “Cumbayá” y
organizaba guateques con sus amigos de los Boyscuts, que como eran mayores
fumaban y decían palabrotas.
La Carlota con Ramón en la piscina
Fernando, era un poco chuletilla, pero muy
buen tío, competía siempre contra
Joaquín, lo que le convertía en un constante perdedor.
Luís, era el típico tío que a todo el
mundo le caía bien, tenia una pata flaquilla a causa de la poliomielitis y a pesar de su cojera era
el primero en temas de flexibilidad, era como un mono. Tocaba la guitarra y
hacia trampas a las cartas pero con tanta gracia que todos le perdonaban,
siempre tenía trucos y ligaba a la primera. (Mas tarde Luís cayo en las drogas
como muchos jóvenes de su época pero milagrosamente salió y creo que hoy es un
padre de familia feliz)
*Coincidimos
en el entierro de mi madre el enterraba a su mujer víctima de un cáncer
En la piscina de Corbera, de izquierda a derecha Ramón, Toñín, Luis Lama y Juanjo
Currito, era el pequeño de los Lama, tenia
asma y no le podíamos hacer llorar por que se ahogaba por eso cuando se caía
que era muy a menudo le soplábamos en la boca y nos quedábamos acongojados
hasta que rompía el llanto de nuevo. . (Este de mayor desapareció del mapa, su
familia eludía hablar de él como si estuviese metido en asuntos turbios)
EL EDUARDO. Era un chaval muy imaginativo,
siempre estábamos viendo OVNIS, y descubriendo extraterrestres, entre ellos “la
Madame”, veraneaba con la abuela y sus padres aparecían los domingos, día que
desaparecía él, su hermana 15 años mayor tenia un novio americano que era de
Venezuela. Sus padres tuvieron un accidente de coche con el SIMCA mil y su
madre salió despedida por la ventana y en consecuencia murió. Pero el no estaba
traumatizado, tenia a la abuela y como su padre pronto se hecho novia todos
pensamos que la había matado, pero nunca se lo dijimos.
Jugábamos
a los “Invasores” una serie de marcianos de la época e intentábamos descubrir a
los alienígenas que vivían entre nosotros, su seña de identidad era que tenían
el meñique tieso por lo que deducimos que su abuela era extraterrestre ya que
bebía café con el meñique estirado.
JUAN MERLO, “el merluzo” o “mel-lo cotón” era
amigo del Eduardo porque su madre la Esperanza, que siempre hablaba a gritos,
era amiga de la abuela de Eduardo, que a su vez era amiga de la madam, lo que
hoy llamaríamos la loca de los gatos, ella decía que tenia doce docenas pero el
verano del Piter acabamos con casi
todos, su hermano era “el Jozé”,
siempre le colgaban los mocos, el padre era como una merluza enharinada antes
de freír, trabajaba de yesero, de hay el que siempre estuviese cubierto de
polvo blanco, era bajito con gafas, mala leche y hablaba en perfecto “guaguagua”*.
*
El guaguagua, es un dilecto del andaluz. El buen guaguagua se habla nasal y no
se entiende nada, mientras escuchas debes asentir con la cabeza y si el
interlocutor dice algo que negar se han de levantar los hombros y poner cara de
“llus bullit”
PITER. fue nuestro perro de verano, un
“patané” color canela de pura raza, hasta que se lo quedo el Juan Vila, el Piter nos acompañaba a
todas partes y nosotros lo entrenamos para cazar gatos, era buenísimo y
nosotros malísimos.. mis padres en verano le dejaban entrar en casa pero por la
noche había que mandarlo a la calle por que si no a media noche quería salir, así
que como a todos nos daba mucha pena echarlo de eso se encargaba “Pelola” que así
era como llamábamos a Toñín el tercero de mis hermanos.
El Peter y el Nanu en la era
JUAN CARLOS ARANDA de los famosos Aranda, el abuelo trabajaba en SEAT y el padre tenia un concesionario, el padre era un poco chuleta y siempre jugaba a frontón, la madre llevaba gafas y bikini, si te pillaba te pegaba un rollo que no veas, sus hermanas eran la Humbe y la Cristina. Como siempre nos dejaban las bicicletas nos caían muy bien, el local estaba siempre abierto y cuando íbamos con los “Richis” en invierno cogíamos las bicis para ir por ahí.
A derecha Juan Carlos Aranda con Toñín y Nanu, Quique, la abuelita Concha y MamáEL PEPE y EL TILDU. Eran dos gemelos con cara de ratón
que hablaban “zopas” y de ahí su apodo, tenían unas bicis súper enanas, nunca
pude distinguir quien era uno quien era otro, su hermano se llamaba Eduardo,
pero siempre que hablamos de él era el Eduardo
Mouxart que quería ser marino y creo que lo consiguió, vivían en una casa
gigantesca, creo que con fantasmas, la abuela daba miedo y estaba siempre en la
cocina con la madre, con una luz amarillenta, la casa olía a humedad y por nada
del mundo me hubiera quedado a dormir una noche.
Un
día acorralaron a una rata en el cuarto de baño y la fuimos a matar con la
escopeta de perdigones, los perdigones le rebotaban y nos costo muchísimo
matarla, yo pase mucho asco y miedo.
Un
verano como el piso de abajo no lo usaban lo ofrecieron como punto de reunión y
decidimos hacer allí nuestro club, el piso estaba lleno de trastos y porquería así
que nos pusimos manos a la obra y en una semana ya estaba como una patena, en
ese momento, su madre dijo que ya estaba bien y que no volviésemos por allí, conocí
así lo que es ser un primo.
La piscina de Corbera, ya no existe, detrás del edificio de seis plantas aparece la casa de los Zopas
EL GORILA Y EL RATA. El Gorila se llamaba “migue” le tuvieron que poner una
válvula de drenaje en la cabeza y desde entonces no dejamos de meternos con él.
Los
conocimos cuando a raíz de ponerles el mote Rata y Gorila, nos apedrearon, eran muy peleones y cuando se
cabreaban volvía la guerra hasta que los domamos. Su padre recogía
esparragueras para hacer coronas de muerto, tenia un motocarro que nosotros
arrancábamos y hacíamos pinitos de conducción, la madre al final monto una
floristería.
Tenían
un trauma porque si el Gorila se moría tenían que devolver la válvula, y ellos
ahorraban para poderla comprar, cosa que nos extrañaba a todos ya que
pensábamos para que quiere una válvula un muerto.
EL PROFESOR SAPASTRE, era el “profe” del colegio nacional de la Era, era un hombre mayor de aspecto desaliñado, con gafas de culo de botella, la diversión era meterse en su clase para ver cuanto tiempo resistías sin que el Sapastre se enterase que habías entrado en clase, hubo veces que llegamos a meternos siete en la clase, una vez metimos al “Nanu” con dos años y lo dejamos allí mas de una hora, otra diversión era robar el botijo que estaba al final de la clase, mearnos dentro y dejarlo otra vez en su sitio, solo con eso ya teníamos diversión para todo el día. Alumno ejemplar era el Rober, que para escaquearse se iba a la Plaza España a llenar el botijo. en aquella época en la plaza España había un vertedero de basura y un día el Rober se puso a cagar, cuando estaba cagando le empujamos y se callo rodando con el culo al aire por aquel terraplén, fue la juerga durante una buena temporada.
EL SEÑOR ANTONIO, tenia un Kiosco en la plaza España y
el producto estrella eran las pastillas de leche de burra, que nos
gustaban mas por el nombre que por el
sabor, un verano que estaba el tío Juanjo, aprovechando que el Sr.
Antonio vendía unos guantes de boxeo de plástico duro, compró dos parejas y
empezó a organizar combates de boxeo con los chavales, no nos hacíamos daño
pegándonos pero se clavaban en las muñecas hasta hacernos heridas, los púgiles
nos distinguíamos por tener las muñecas llenas de costras. Atraían a tanta
gente aquellos combates en la plaza de España, hasta que un
día apareció el padre del Gino al que le apodábamos "el Tirano” a buscar a su hijo ya que también andaba metido en las peleas de boxeo, vino a parar esas
peleas cosa a la que se opuso frontalmente el Tío Juanjo con las consiguiente
bronca ente los dos. Como es natural el Tío Juanjo era nuestro héroe después de
defender a ultranza nuestra gran
diversión.
MANOLO Y MARIANO, eran los policías municipales y
eran hermanos, con su “Derbi paleta” eran el terror de los ciclistas, nos
perseguían por no llevar placa, que era la matricula un impuesto revolucionario
que si no habías pagado te quitaban la bici y tenia que ir tu padre a buscarla.
Al Manolo mi padre lo llamaba “Plinio” en honor al personaje de una serie de TV
de la época.
EL MOZAR, se llamaba Carlitos y era un chaval muy querido por todos ya que
era bueno, simpático e inteligente. Llego a Corbera con los feriantes del tiro
al blanco, su madre “la Madalena”
era como “mami” de “Lo que el viento se llevo” un día que había una tormenta
vino a casa con toda su familia debajo de una manta, y se metió debajo de una
cama, mi madre la echo. “La Marihoze”
era la hermana pequeña, cuando no tenia el dedo en la nariz se lo metía en el culo y pintaba las paredes. El padre no
sabía leer pero tenía una cuadrilla de encofradores y conducía con el carné de
su mujer.
Los
Mozar llegaron a Corbera una fiesta mayor, tenían una caseta de tiro al blanco
y nosotros siempre tirábamos a los cigarrillos que eran marrones con el filtro
dorado… mientras nosotros tirábamos los niños dormían en el suelo, ya que
aquella caseta era también su casa. Una noche les pusimos un petardo y nos
reímos mucho… al día siguiente fuimos a
tirar como si no hubiese pasado nada, y entonces el padre del Mozar nos puso un puñado de
balines gratis, cuando nos cansamos de tirar y nos marchábamos nos dijo “…ahora
que somos amigos, ¿verdad que no nos tirareis mas petardos?, aprendimos una
buena lección, de aquella forma tan sabia nos enseñó lo que no teníamos que
hacer.
EL BLAS. No jugaba al fútbol, lo vivía, “tío
Pío pasa ...” el Blas era un niño trabajador desde que lo conocimos el siempre
trabajaba en algo, era poco mayor que nosotros y siempre lo vi en algún
trabajo, paleta, camarero, jardinero, cogiendo comida para los conejos…
Un
día apareció con una caña del diámetro de un vaso llena de billetes de la
republica, y nos los regalo, habría unas 3000 ptas en billetes de 5 a 100
Ptas., que nos encargamos de blanquear comprando cosas inservibles pero
baratas. El metálico que conseguimos del blanqueo, mi madre hizo que lo
compartiéremos con el Blas, al poco de entregar su parte al Blas empezó la
peregrinación de chivatos a protestar por el supuesto delito de estafa que
habíamos realizado, el primero el simpático farmacéutico, que resulto no serlo,
ya que ejercía sin titulo y al final lo despidieron poniendo al frente de la
farmacia a uno mas antipático, y así el de colmado, la mercería, la panadería,
etc. Bueno algún día sin piscina caería que era el castigo más frecuente.
Paradón en la Era
MOSEN JAUME, era el cura de Corbera, con su sotana y todo, las misas de mosen Jaume eran unas misas súper tostón, en las que nos salíamos a la calle durante el sermón, el Canals era el maestro de ceremonias y no paraba de cantar al mas puro estilo borrego, cuando llegaban las “cultes de la semana” ya nos santiguábamos y nos íbamos. Un año a mi cuñado Manuel y a mi nos dio la vena mística, ya que habían llegado a Corbera unas francesitas de nuestra edad Nadín y Helén, que no se porque razón, iban a casa del cura a preparar las papeletas de la tómbola de la parroquia así que nosotros nos apuntamos, los números de la rifa se enrollaban y se metían en un ojal de latón, hacíamos montañas pero los de los premios gordos no nos dejaban ponerlos, lo mejor de la casa del cura era la tele, tenia delante un filtro de tres colores azul arriba, marrón en medio y verde abajo, nos pusieron una corrida de toros y era súper psicodélico. En la tómbola de Corbera siempre tocaba premio, como mínimo te llevabas una rana que era una especie de cacharro de lata como la punta de un pulgar, que tenia una lamina de acero que al apretarlo hacia un ruido que sonaba como el croar de una rana, así cientos de chavales de Corbera hacían que el croar fuese el sonido del pueblo.
EL PILAS, se llamaba Sr. Horacio, y trabajaba
de acomodador en el cine y el baile, el
Cobrón era mejor, por que cobraba en todo, el cine, el baile y la piscina,
era un hombre sin piedad y era muy difícil hacer pasar a ningún niño sin pagar
ya a todos les ponía años de más. El Sr. Horacio era un santo, por lo menos por
aguantarnos, ya que una de las diversiones era hacer el gamberro en el cine, el
día más bestia fue el de las Sandalias del pescador, nos aburríamos tanto que
empezamos a provocar para que nos echasen, asi que en un momento de la película,
Antoni Quinn iba por unas calles de Roma, se oía desde un balcón que decían
...Angelooo... empezamos a gritar nosotros Angelooo, Angelooo y a reírnos y
todo el cine haciéndonos callar que Pilas que no nos echaba, entonces paso lo
peor, echaron a Joaquín y a Fernando Lama y cuando nos quisimos ir del
cine a los demás no nos dejaron salir y tuvimos
que aguantar lo que quedaba de película que se me hizo eterno. Otra de las bromas era que en el momento de más suspense de
la película cuando todo estaba en silencio saltaba uno y decía a grito pelado ¡¡¡Pilas
que me he perdío!! a lo que venía corriendo linterna en ristre buscando al
causante de del follón echando a la calle a más de uno que no había sido.
NORMA Y GEMA GRAU Y SILVIA FELIU, fueron nuestras mejores amigas en
aquella época, vivían en una casa con un jardín muy grande y lo mejor era el
ping pong era como una casa aparte donde nos pasábamos días enteros jugando,
también estaba la Ninón, y la Fina, nosotros las maltratábamos
bastante, pero a pesar de todo nos lo pasábamos muy bien incordiándolas. Un año el Aleix que era el dueño de la casa de la
era donde veraneábamos, compró un camión de melones que descargaron en un
almacén que tenían debajo de nuestra
casa, los chavales ayudamos a descargarlo y nos regalaron un melón a cada uno,
lo llevamos a casa y cogimos a mi hermano pequeño el Nanu y le dimos un melón súper podrido y lo mandamos a ofrecerle el
regalo a casa de la Norma, le abrió
la tía que era bastante vieja y cascarrabias que vivía con ellos en verano,
nosotros escondidos detrás del seto oímos,
“…gracias guapo” y cuando el Nanu
salio, la vimos salir y tirarlo a la basura diciendo “quina merda” . (Según la versión de Toñín lo cogió la madre y se le deshizo entre las
manos de lo podrido que estaba con el consiguiente cabreo, mamá tuvo que ir luego a disculparse).
Por la izquierda Gema, Silvia y Norma
EL SOGASs, era un viejo que vivía en la calle San Antonio, en la otra punta del pueblo y nosotros íbamos muchas veces a saludarlo por que el siempre preguntaba: ¿ya as cagat? Y eso nos hacia tanta gracia que justificaba la caminata.
Pasaron por nuestras vidas otra serie de personajes de Corbera cuya lista se nos haría larguísima para que no caigan en el olvido:
Eltripagordabocinachula y su hermano Jorge Negrete, el Tuerto y su hermano Pepito Grillo, el Soteras, el Portolés, la Laura de la floristería y otros muchos más que iremos nombrando más adelante.
En
la piscina vieja pasamos muchas horas pescando barbos y carpas, había
una carpa gigante y todos soñábamos con pescarla, al final Joaquín con
su obsesión se paso días y noches hasta que la pesco, no se lo que pesaría pero
por lo menos tenia tres palmos de larga, Joaquín la guardo en el lavadero de casa para poderla
enseñar a todo el mundo, pero el destino quiso que la Tina, (la chica que ayudaba a mi madre en casa) echase lejía en
el lavadero y así acabo con el trofeo de Joaquín, que la llamo de todo menos
bonita. El Blas fue otro de los que pescó otra carpa
gigante y se paseaba por todo el pueblo con toda la chiquillería detrás, con
ella en un cubo enseñándosela a todos con los que se cruzaba diciendo “He
pescado una casho bacalá asin” esto lo decía con el brazo derecho extendido y
se cruzaba la mano izquierda casi en el hombro haciendo ver a todo el mundo la
longitud del bicharraco.
La
Orbea fue nuestra
primera bici, y digo nuestra porque mi padre la compro para Joaquín y para mí.
El día de la inauguración fue sonado, alguna habríamos hecho porque nos
castigaron encerrados en el cuarto.
Por
la rendija de la ventana vimos llegar a mi padre, saco la flamante bici, vimos
a mi madre chateándose y a continuación a la Tina, Toñin
y Ramón paseándose en nuestra bici... imperdonable fue lo peor que nos
podía haber pasado.
Al
día siguiente, para que no hubiera peleas se decidió que la bici la
disfrutaríamos un día cada uno y por supuesto el primer día le toco a Joaquín.
Las Cuevas de Sant Pons. Cuando llegamos a
Corbera una de las primeras cosas que se veía a lo lejos era la Ermita de Sant
Pons, en aquella época estaba bastante abandonada, así que nosotros nos
dedicábamos a subir al campanario y a jugar al escondite por allí, había una
leyenda que decía que por allí habían
unas cuevas fabulosas, y nosotros soñábamos con encontrarlas, así que empezamos
a investigar y a fuerza de hacer pesquisas conseguimos dar con ellas, por el
camino que va de Sant Pons al Ordal a mano derecha hay una tartera de piedras,
al final de la tartera esta la cueva. La entrada es bastante grande, entras por
un agujero pequeño y llegas a una gran sala iluminada por un agujero en el
techo, se baja por un caminito y a partir de allí se accede a cantidad de salas
por grietas súper pequeñas en las que entrábamos reptando con velas, era impresionante,
eso si, ya no quedaba ni una estalactita.
En
el 74 o 75, hicimos una excursión con
las chicas del grupo de cobera, las cuevas estaban súper embarradas y como eran
muy arcillosas volvimos que parecíamos ensangrentados, como si hubiéramos
participado en la matanza de Texas
Las cuevas se
llaman Pla de les Comas y hoy se pueden localizar en Wikilok.
La primera moto de Juanjo, la Derbi Coyote
Por Juan José Bofill de la Fuente en colaboración con Antonio Bofill

















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